PACIENCIA...
- Miguel Galindo Sánchez

- 10 dic 2020
- 3 Min. de lectura

…Que todo se andará. Yo entiendo que todos los países desarrollados (los de “en vias de…”, o los “sub”, no les corre tanta prisa, según nosotros, claro) tienen urgencia de dar carpetazo y solución a un coronavirus que ha puesto en un brete a sus celebrados sistemas sanitarios y ufanos desarrollos económicos. Y que lo del advenimiento vacunal les ha llegado de puta madre para salvarles el culo y el orgullo – aprecien ustedes dónde tenemos el orgullo: en el culo – y que en todas partes cuecen las habas dele triunfalismo, porque interesa políticamente empezar a tranquilizar a la ciudadanía con rápidas reacciones y prontas soluciones. La ansiedad se ha propagado por todo occidente…
Y yo no digo que el revuelo no esté justificado. Es un hito levantar vacunas contra una pandemia en un tiempo récord como en el que se ha hecho, y ahora la carrera está en su administración, en ver quién anuncia antes que va a empezar a pinchar a sus ciudadanos. Sin embargo, esto está esparciendo una falsa sensación de seguridad, que está lejos, en realidad, de ser así… Por ejemplo, se proclama que Gran Bretaña es el país que primero ha comenzado con las Pfizer, ya mismo, sin mayor pérdida de tiempo… Yes, ist very. Cierto. Pero a lo que no se le da publicidad es que solo cuenta con 800.000 dosis, que, al ser una vacuna doble, apenas cuenta para el 1% de su población…
…Y así todo el resto de los demás. Todos se aprestan a anunciar con clarines y timbales el “allá voy…”, que sí, que es verdad, pero que, de momento, todas las vacunas disponibles armadas en todos los laboratorios que están en proceso de cubrir los últimos trámites de la OMS y las correspondientes Agencias Reguladoras del Medicamento, suponen el 13,6% de una población que, hasta que no esté inmunizada en un 70%, no se logrará la garantía de dominar cualquier brote y re-brote con una capacidad de mutación implícita e inevitable. Los científicos y epidemiólogos más realistas y conspicuos, recomiendan prudencia, paciencia, y menos lobos, Caperucitas…
Ese optimismo, justificado, sí, mas prematuramente provocado, puede influir en una relajación de las precauciones por parte de la gente, que sea absolutamente letal para ella. Esto mismo es lo que aseguran los investigadores serios e independientes, y se esfuerzan por subrayar en sus comunicados… Información que es sutilmente matizada – si no boicoteada – por los políticos encargados de gestionar la pandemia (solo les interesa media verdad, no la verdad entera), y por el común de la sociedad, que preferimos creernos nuestras propias mentiras.
Se calcula que, para final del 2021, Pfizer, Moderna y Astra Zéneca, podrán fabricar entre todos, 5.300 millones de dosis. Suficientes para inmunizar un tercio de la población mundial… por lo que aún se necesitaría otro tanto, como mínimo, para lograr el punto óptimo de dominio de la situación. Cada cual puede sacar sus propios cálculos, puesto que solo es ya cuestión de matemáticas. Con suerte, hasta el 2022/2023, el Cóvid-19 tiene capacidad para hacer daño y darnos más sustos. Si bajamos la alerta, nos estaremos engañando a nosotros mismos.
Aquí, en nuestro país, habremos de hacer frente, cuando nos toque, al incomprensible negacionismo desilustrado de parte de una sociedad pazguata… A una señora de toda la vida le preguntaban si ella se vacunará o no… “¡No! – clamaba horrorizada – me han dicho que esta vacuna está hecha con el propio virus del Cóvid” (¿?)… Asusta tanta ignorancia. Esta mujer no sabe de dónde salen las vacunas, o a qué se intenta imitar, si son sintéticas… Penoso. La incultura es manifiesta, y una burricie de tal calibre puede causar un daño incalculable en la seguridad sanitaria de cualquier país.
El que sea obligatoria o no, no es lo importante. A un pueblo culto, formado, y, sobre todo, responsable, no es necesario obligarlo a una cosa de estas. Solo a los ignorantes y cerriles habría que hacerlo, y aun y así, no sé hasta qué punto sería democrático. Otra vez el dilema de respetar a los que no respetan. Pero, entonces, ¿la democracia sirve de algo en un país inculto?.. Dejando esto a un lado, a mí me da vergüenza, oigan…
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / El Mirador / www.escriburgo.com / viernes 10,30 h. http://www.radiotorrepacheco.es/radioonline.php
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